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Deficiencia de Hormona de Crecimiento

Qué es y que lo Causa

La deficiencia de hormona del crecimiento (GH) es la deficiencia de la hormona hipofisaria más frecuente en niños y puede ser aislada o acompañada por la deficiencia de otras hormonas hipofisarias como la FSH, ACTH, TSH, entre otras. La deficiencia de hormona de crecimiento en los niños produce en general un crecimiento anormalmente lento y baja estatura, con proporciones normales. El diagnóstico consiste en la medición de los niveles de la hormona hipofisaria y la TC o la RM para detectar anomalías estructurales de la hipófisis o tumores cerebrales. El tratamiento generalmente consiste en el reemplazo hormonal específico y la eliminación de cualquier tumor causante.

El hipopituitarismo puede ser primario (un trastorno hipofisario) o secundario a la alteración de las hormonas liberadoras específicas que se producen en el hipotálamo y controlan la producción de hormonas adenohipofisarias (GH, FSH, LH, ACTH, TSH).

La deficiencia de hormona de crecimiento (GH) puede ocurrir sola o en asociación con hipopituitarismo generalizado. En ambos casos, la deficiencia de hormona de crecimiento puede ser adquirida o congénita (e incluye causas genéticas hereditarias). En raras ocasiones, la GH no es deficiente pero los receptores de GH son anormales (insensibilidad a la GH).

Las causas más frecuentes de déficit de GH son las idiopáticas, es decir que no se identifica la causa. Las anomalías de la síntesis, secreción y actividad de la hormona del crecimiento (GH) habitualmente son esporádicas y heterogéneas, comprendiendo síndromes genéticos con base molecular o no (el 3% de los niños tiene un hermano con el mismo déficit, siendo más frecuentes en el sexo masculino), causas malformativas, alteraciones en el desarrollo embrionario, traumatismos, procesos hipóxicos, infecciones, tumores de la región hipotálamo-hipofisaria o cerebrales y sus tratamientos con cirugía o radioterapia, e insensibilidad periférica a la GH. El déficit de GH puede asociarse a otros déficit hormonales de origen hipofisario, sobre todo al de hormonas sexuales, cuyo diagnóstico y tratamiento la mayoría de las veces no se realiza hasta la pubertad, que es cuando se detecta.

El hipopituitarismo generalizado puede tener causas genéticas, que implican mutaciones hereditarias o esporádicas que afectan a las células de la hipófisis. El hipopituitarismo generalizado también puede ser adquirido por muchos tipos de lesiones que afectan al hipotálamo (y comprometen la secreción de hormonas liberadoras) o la hipófisis; los ejemplos incluyen tumores (p. ej., más comúnmente craneofaringioma), infecciones (p. ej., tuberculosis, toxoplasmosis, meningitis), y trastornos infiltrantes.

Signos y Síntomas

Las manifestaciones de la deficiencia de hormona de crecimiento dependen de la edad del paciente, la causa, y las deficiencias de hormonas específicas.

La deficiencia de hormona de crecimiento normalmente se manifiesta como falta de crecimiento, a veces junto con retraso en el desarrollo de los dientes. La altura se encuentra por debajo del percentil 3 y la velocidad de crecimiento es < 6 cm/año antes de los 4 años, < 5 cm/año entre los 4 y los 8 años y < 4 cm/año antes de la pubertad. Aunque de estatura baja, los niños con hipopituitarismo conservan las proporciones entre los segmentos superior e inferior del cuerpo. La maduración esquelética, evaluada a través de la determinación de la edad ósea, es > 2 años inferior a la edad cronológica.

Otras anomalías pueden estar presentes, dependiendo del defecto subyacente, y el niño puede tener retraso o ausencia de desarrollo puberal. El aumento de peso puede estar fuera de proporción con el crecimiento, lo que resulta en una obesidad relativa. Los recién nacidos que tienen defectos congénitos de la hipófisis o el hipotálamo pueden tener hipoglucemia (que también puede ocurrir en niños mayores), hiperbilirrubinemia, defectos de la línea media (p. ej., paladar hendido), o micropene, así como las manifestaciones de otras deficiencias endocrinas.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica, que incluye criterios de crecimiento y otros antecedentes clínicos.
  • Estudios de diagnóstico por imágenes. Especialmente la resonancia magnética cerebral.
  • Concentraciones del factor de crecimiento semejante a la insulina-1 (IGF-1) y de la proteína de unión a IGF tipo 3 (IGFBP-3).
  • En algunos casos se realizan pruebas de laboratorio de provocación para confirmación.
  • Evaluación de otras hormonas hipofisarias y otras causas de crecimiento deficiente.
  • Las guías de consenso actuales para el diagnóstico de deficiencia de hormona de crecimiento requieren la integración de los resultados de criterios de crecimiento, historia clínica, pruebas de laboratorio e imágenes.
  • La medición de los niveles de IGF-1 y IGFBP-3 comienza la evaluación del eje GH/IGF-1. IGF-1 refleja la actividad de GH, e IGFBP-3 es el principal transportador de los péptidos IGF. Se miden las concentraciones de IGF-1 e IGFBP-3 porque los niveles de GH son pulsátiles, muy variables.
  • Las pruebas de detección de laboratorio se hacen para buscar otras causas posibles del bajo crecimiento, que incluyen:
    • Hipotiroidismo (p. ej., tirotrofina, tiroxina).
    • Trastornos renales (p. ej., electrolitos, niveles de creatinina).
    • Condiciones inflamatorias e inmunes (p. ej., anticuerpos antitransglutaminasa tisular, proteína C reactiva).
    • Trastornos hematológicos (p. ej., hemograma con diferencial).
  • Las pruebas genéticas para los síndromes específicos (p. ej., Síndrome de Turner) pueden estar indicadas por los hallazgos físicos o si el patrón de crecimiento difiere significativamente de la familia. Si se sospechan con intensidad deficiencia de GH, se realizan pruebas adicionales de la función hipofisaria (p. ej., ACTH, nivel sérico de cortisol de las 8 de la mañana, LH, FSH, y prolactina).
  • Prueba de provocación de secreción hormonal.

Tratamiento

Suplementos de GH recombinante.

De ser necesario, la reposición de otras hormonas hipofisarias.

La GH recombinante se indica en todos los niños con estatura baja y deficiencia de hormona de crecimiento documentada. La administración es subcutánea. Con el tratamiento, la velocidad de crecimiento de la altura suele aumentar hasta 10 a 12 cm/año en el primer año y, aunque se incremente más lentamente a partir de entonces, permanece por encima de la velocidad previa al tratamiento. La terapia se continúa hasta alcanzar una altura aceptable o hasta que la velocidad de crecimiento descienda por debajo de 2,5 cm/año.

Cuando otras deficiencias de hormona hipofisarias acompañan a la deficiencia de hormona de crecimiento, se requiere de reemplazo hormonal adicional.

La terapia con GH en niños con estatura baja secundaria a radioterapia de la hipófisis para el tratamiento de un cáncer se asocia con el riesgo teórico de causar recurrencia del cáncer. No obstante, los estudios no demostraron una incidencia mayor de la esperada de nuevos cánceres o una mayor tasa de recurrencia. Es probable que la reposición de GH pueda instituirse en forma segura al menos durante un año después de la finalización del tratamiento antineoplásico.

Referencias:

[FSH] hormona foliculoestimulante, [ACTH] hormona adrenocorticotrófica, [TSH] tirotrofina.

Fuentes bibliográficas:

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Diagnósticos

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