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Esclerosis Múltiple

Causa

La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad neurológica, crónica, de causa no determinada que afecta al sistema nervioso central. La esclerosis múltiple (EM) afecta a unos 2,5 millones de personas en todo el mundo. Cada persona experimenta la EM de manera diferente, debido a ello, no existen normas sobre qué significará para ti vivir con la enfermedad. Sin embargo, sabemos que la EM es una enfermedad neurológica que daña las células de tu sistema nervioso central (SNC), que está formado por el cerebro y la médula espinal.

La causa de la EM permanece desconocida hasta hoy. No obstante, se reconoce la existencia de factores genéticos, que si bien no son absolutamente determinantes, generan una predisposición a padecer la enfermedad. Parece claro que sobre esta predisposición genética uno o más factores ambientales podrían influir en el desarrollo de la EM.

Aunque no modifica esencialmente la expectativa de vida de las personas que la padecen, constituye una de las afecciones neurológicas más discapacitantes en el adulto joven, lo que implica un serio impacto en el ámbito familiar, social y económico-laboral. Se manifiesta mayormente entre los 18 y 35 años y con una prevalencia de 3 a 1 en las mujeres.

La EM no es ni contagiosa, ni hereditaria, ni mortal.

No tiene cura por ahora, pero sí hay medicación para controlarla, ya sea para atenuar o espaciar los brotes o remisiones, o enlentecer la progresión.

El SNC es el principal centro de control del cuerpo. Controla la mayoría de las cosas que hace tu cuerpo, desde respirar a pensar. Las células del sistema nervioso central que posibilitan todo esto se llaman neuronas (también llamadas células nerviosas).

La EM causa daños en el sistema nervioso central (SNC) y provoca que las señales no se muevan tan rápido por los nervios. Cuando tienes EM, parte de tu sistema inmunitario erróneamente se vuelve en contra de las células sanas del SNC. Es esta respuesta anómala la que daña la capa grasa que rodea las células nerviosas, denominada mielina. Por lo general, esta capa de mielina ayuda a que las señales se muevan rápidamente a lo largo de las células nerviosas. La EM resulta del daño a la mielina, la capa protectora que protege las fibras nerviosas del Sistema Nervioso Central que incluye al cerebro, la médula espinal y los nervios ópticos. La EM tiene una base inmunológica. El sistema inmunológico, normalmente encargado de defendernos de agresiones externas como infecciones, no reconoce la mielina como propia y en consecuencia, la lesiona. Si la mielina se destruye, la habilidad de los nervios para conducir impulsos eléctricos desde y hacia el cerebro se interrumpe y este hecho produce la aparición de síntomas. Los procesos de desmielinización y cicatrización aparecen en diferentes momentos y en diferentes zonas, de allí el nombre de esclerosis múltiple.

Este daño afecta alterando a los impulsos nerviosos que indican a otras partes del cuerpo qué hacer. Y una vez que la mielina que envuelve el nervio está totalmente destruida, la señal puede llegar a bloquearse completamente. Esto significa que los mensajes entre tu cerebro y el resto de tu cuerpo pueden llegar a interrumpirse y es esta interrupción la que finalmente provoca los diferentes síntomas de la EM. Esta es también la razón por la que los síntomas de la EM pueden ser impredecibles, ya que no hay manera de saber qué mensajes se verán afectados.

El sistema nervioso central controla la mayoría de las cosas que hace tu cuerpo, por lo que las personas que viven con EM pueden experimentar una amplia variedad de síntomas. Los síntomas van desde problemas de movilidad a problemas de visión, de pensamiento y cansancio extremo, pero estos son solo algunos ejemplos.

Síntomas

Dado que el SNC controla la mayoría de las cosas que hace tu cuerpo, las personas que viven con EM pueden experimentar una amplia variedad de síntomas. Intenta recordar que todas las personas que viven con EM son diferentes y experimentarán síntomas diferentes.

Los siguientes síntomas aparecen con alta frecuencia.

  • Cansancio extremo (fatiga)
  • Entumecimiento y hormigueo
  • Visión
  • Caminar y equilibrio
  • Debilidad y rigidez muscular
  • Temblores
  • Habla y deglución
  • Vejiga e intestino
  • Función sexual

Los problemas del pensamiento y la memoria (a veces agrupados juntos como problemas cognitivos) también son frecuentes en las personas con EM.

Estos problemas incluyen alteraciones en la atención, la concentración y la resolución de problemas.

Progresión

No importa qué tipo de EM tengas, el modo en que progresa puede ser impredecible y totalmente diferente a la experiencia de otra persona. En realidad, algunas personas que tienen EM vivirán con solo síntomas leves tras su diagnóstico, mientras que para otras personas la EM puede ser una enfermedad de progresión rápida. La EM tiene diferentes fases y las personas pueden pasar por algunas de ellas, o por todas.

Sin tratamiento, las personas que tienen EM pueden pasar por varias fases clave: síndrome radiológicamente aislado (SRA) cuando el daño se muestra en una tomografía del cerebro, pero no hay síntomas, o síndrome clínicamente aislado (SCA) cuando una persona tiene un ataque inicial de síntomas; EM remitente recurrente; y después EM secundaria progresiva.

  • Los pacientes que reciben tratamiento para la EM tres años después de su aparición son más propensos a tener antes dificultades para caminar, en comparación con los que iniciaron el tratamiento en el plazo de un año.
  • En las fases iniciales de la EM puede que se estén produciendo daños al cerebro que no tienen por qué causar síntomas evidentes.
  • Con el tiempo, este daño puede acumularse y causar síntomas, lo que puede conducir a un empeoramiento de la discapacidad.
  • Aunque cada persona es diferente, la EM puede progresar a través de estas fases clave y tipos de EM:

Diagnóstico

Debido a que no existe un test de laboratorio que sea específico para efectuar un diagnóstico, éste puede resultar dificultoso para el médico, especialmente en los primeros estadios de la enfermedad.
En base a los antecedentes, el examen neurológico y estudios de laboratorio, el neurólogo deberá demostrar la existencia de daño en distintas áreas del Sistema Nervioso Central, lo cual es un hecho característico de la EM.
Sin embargo, otros procesos de tipo infeccioso, inflamatorio, metabólico o vascular pueden simular un cuadro parecido al de la EM y el médico deberá tenerlos en cuenta dentro del diagnóstico diferencial.
A lo largo de los años se han diseñado criterios diagnósticos para la EM con el fin de hacerlo con más precisión y certeza. Con los avances tecnológicos, distintos estudios de laboratorio fueron incorporándose en los criterios diagnósticos mejorando las posibilidades de documentar la enfermedad.
En la actualidad, los potenciales evocados, el análisis del líquido cefalorraquídeo y en especial, la resonancia magnética son los estudios complementarios que brindan mayor utilidad.
Recientemente, un panel internacional de expertos ha actualizado estos criterios, recomendando, entre otras cosas, que el diagnóstico de la EM fuera realizado preferentemente por un profesional familiarizado con la enfermedad y que pueda interpretar adecuadamente los estudios complementarios.
Tipos de EM
A la mayoría de las personas que tienen esclerosis múltiple (aproximadamente el 85 %) se les diagnostica EM remitente recurrente (EMRR), pero hay otros tipos de EM. Al 10 % de las personas que tienen EM se les diagnostica un tipo de esclerosis denominado EM primaria progresiva (EMPP). Si la EMRR no se trata el 50-60 % de las personas pueden desarrollar un tipo de esclerosis denominado EM secundaria progresiva (EMPS). A algunas de las personas que tienen EM les dicen que tienen un tipo de esclerosis denominado esclerosis múltiple benigna. El tipo de EM que tienes puede afectar a la frecuencia con la que experimentas los síntomas y a cuándo y cómo se desarrolla la discapacidad.

Tratamiento

Existen diferentes objetivos en el tratamiento de la EM:

  • Proteger tu futuro: podrías pensar en esto como tu objetivo a largo plazo, ya que el tratamiento probablemente no te haga sentir mejor de inmediato. Pero tratar ahora la enfermedad subyacente de la EM podría proteger a tu cerebro contra el daño en el futuro, reducir las recaídas y ayudarte a mantener tu capacidad durante más tiempo
  • Manejo de los síntomas: este objetivo implica manejar la EM día a día, o cuando experimentes una recaída. El tratamiento de los síntomas no evita un mayor daño ni un cambio en cómo tu EM se desarrollará con el paso del tiempo.

Normalmente los objetivos a largo plazo del tratamiento incluirán intentar detener o ralentizar el empeoramiento de los síntomas de la EM y la discapacidad. Esto se puede hacer de diversas formas:

  • Previniendo las recaídas
  • Reduciendo la duración de las recaídas
  • Mejorando la recuperación tras una recaída
  • Limitando el daño que la EM está causando al sistema nervioso central

Estos objetivos a largo plazo son particularmente importantes en una fase inicial de la enfermedad, cuando aún es posible evitar daños al sistema nervioso central y el empeoramiento de la discapacidad.

Los tratamientos modificadores de la enfermedad (TME) son tratamientos para la EM que pueden ayudarte a lograr tus objetivos de tratamiento. Cuando se toman según lo prescrito, los TME pueden retrasar o evitar el daño que la EM está causando al sistema nervioso central (SNC). Su objetivo es tratar la enfermedad subyacente, no solo los síntomas de la EM. Pero recuerda que los tratamientos no funcionan de la misma forma en todas las personas, por eso es importante que tu médico o enfermero/a hagan un seguimiento de cómo están funcionado.

Un punto importante es que el tipo de tratamiento que puede ser adecuado para ti puede depender de tu tipo de EM, así como de lo que esperas de tu vida con EM. Puede que quieras preguntarle a tu médico o enfermero cómo varían tus opciones en términos de:

  • El grado en el que tu tratamiento está ralentizando o evitando el daño que la EM está causando a tu cerebro.
  • Cómo y cuándo tienes que tomar el tratamiento.
  • Los pros y los contras del tratamiento.
  • Cómo tiene que conservarse y prepararse.
  • Durante cuánto tiempo tienes que tomar el tratamiento.Si necesitas someterte a pruebas o supervisión.

Fuente: http://www.ema.org.ar/tratamientos/

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